Pues fácil, le dices que no lo necesita, que tiene otros y que no lo vas a comprar. Por favor, pones límites a los adolescentes. Decir que no, no solo no es malo, sino que es buenísimo para que aprendan a tolerar la frustración y que no pueden tener todo por su cara bonita. Las cosas hay que ganárselas. No sé si tiene paga, pero habría sido ideal que hubiera ahorrado para comprárselo ella, si tan importante es. Y a partir del año que viene, ya es legal que trabaje para pagarse esos caprichos…