A ver, aquí una que vive en el campo. El pueblo donde está la panadería (que me trae el pan a casa), farmacia, supermercado… Lo tengo a 5 minutos en coche, y si quiero ocio lo tengo a 20 minutos en coche, si quiero salir a comer en 10 minutos lo tengo apañado, que estoy leyendo unas cosas tremendas y yo tengo todo a una medida de 10 minutos de mi casa y vivo en pleno campo (tengo una estabulación de vacas al final del camino. Campo campo). Los niños van al cole en la ciudad porque así lo decidimos por nuestro trabajo, y tardamos en llegar y aparcar media hora, pero en el pueblo, hay cole, a 5 minutos. Bien, es cierto que una casa en el campo es laboriosa. Hay que segar yo tengo casi 2000 m2, y en temporadas viene el vecino granjero a segar para llevar la hierba a sus vacas, pero no me cobra, por lo tanto viene cuando quiere y necesita, con lo que tenemos que segar. En verano se desmontan ventanas y contraventanas para lijar y barnizar, la verja se lija y barniza cada 2 años, en primavera hay que podar las plantas, en el menguante de enero hay que podar los árboles, en otoño hay que quitar los nidos de las vigas (les dejo anidar y los quito cuando no están ya), la piscina hay que cuidarla, clorar, mirar el pH, cubrirla cuando no se está usando porque si no entran bichos que dejan parásitos y los arreglos que va necesitando la casa (que siempre hay algo que hacer), he tenido que comprar secadora porque cuando alguien abona su terreno la ropa adquiere olores que no quieres llevar. Te cuento todo esto para que veas que realmente se puede combinar la vida en el campo con la ciudad, el ocio… pero no todo es oír a los pajaritos. En tu caso creo que la mejor opción es la de tu marido por el tema de que la situación en su trabajo ha cambiado, pero depende de dónde sea esa casita, se puede hacer. Yo lo hago todos los días y no había persona más urbanita que yo. Ahora no cambio mi café escuchando los pájaros por nada del mundo. Mi madre dice que si se lo hubieran contado y no visto no se creería que vivo en el campo y que tengo gallinas a las que cojo cuando necesito (todo me daba miedo y alergia de pequeña). Cómprala que cuando vea lo maravilloso que es respirar aire puro, no va a querer volver a la ciudad. Siento la chapa ;)