Yo doy gracias porque mi madre pudo celebrarme la 1ª Comunión, mi padre falleció dos años antes, ella tuvo que trabajar como una leona para que no nos faltara de nada. La celebramos en casa distribuidos por el patio y en el comedor, no recuerdo el dinero, recuerdo que lo celebramos con mis hermanos, tíos, primos, abuelos y la gran falta de mi padre.
Cuando llegó la de mi hija, la celebramos como a ella le apetecía, con sus primos, tios, abuelos, en un restaurante de moda, lo pagamos su padre y yo, y sus regalos fueron a una cuenta a su nombre, pero si lo hubiera necesitado, lo hubiera usado. Me parece lo normal.