Hace unos años rompí con mi pareja. Como no me salía de los cojones pagar el dineral que piden en Madrid por un estudio, compré una caravana/camper que aparcaba en el polígono al lado de la empresa.
Por aquel entonces trabajaba en un sitio que estaba a tomar por saco y el campus de la empresa tenía un buffet para que comiéramos ahí porque no había nada a menos de 15-20’ en coche. La comida era gratis para los empleados.
Yo me llevaba un tupper vacío, comía y lo llenaba con la cena. El papel higiénico me lo llevaba. En casa sigo teniendo cubiertos que me llevé de allí. Me duchaba en el gimnasio. Tenía luz con un par de placas solares en el techo y una batería.
¿Estaba mal? Moralmente si. ¿Era robar? Objetivamente, si. ¿Causaba pérdidas a la empresa? No.
¿Me arrepiento? No: Sin pagar alquiler, sin pagar suministros y sin hobbies caros ahorraba prácticamente mi sueldo, unos 2000€ euros al mes de entonces, que iban a una cuenta de ahorro al 2%.
Mis compañeros de curro se reían y se lo tomaban a coña, pero fue estrategia: Malvivir en una camper durante casi 5 años (ojo, hay momentos en los que te quieres pegar un tiro), que vendí en pleno auge de los precios después del COVID y que muriera mi madre dejándome algo de herencia me permitió plantarme con 29 años y un piso en propiedad YA PAGADO, y con ahorros.
Abrazotes