Mi amor… Cagadas al volante hacemos todos. Igual que sabes andar pero te puedes tropezar. Igual que sabes agarrar cosas pero se te puede escurrir algo de entre las manos. Igual que sabes hablar pero se te puede trabar la lengua.
Así que da igual de quién fuera la culpa.
Lo que no es normal es la reacción de ese energúmeno.
Entiendo que te pusieras así, a mí me ha pasado un par de veces encontrarme con gentuza y aún se me pone mal cuerpo cuando me acuerdo.
Te los cuento porque problemas de muchos no son consuelo, pero ayudan a sentirte menos solo.
Un imbécil que deja el coche en mitad de la calle y se mete a un supermercado. Era temprano, había poco tráfico, pero dejó el coche en el único carril que había, impidiendo totalmente el paso. El coche estaba allí parado solo cuando yo llegué. Esperé unos segundos, flipé al ver que el coche estaba allí parado solo… Pito. Y nada. Pito y nada. Al cabo de un par de minutos salen dos tíos, relajados… Les digo que no pueden dejar el coche ahí y uno me dice: «sí que puedo, es más, no lo voy a sacar». Y se empiezan a partir los dos. Yo con mi bebé en el coche. Les empecé a replicar pero me arrepentí, cerré ventanas y seguros y les dije: «vale, explícaselo a la poli». Se rieron un poco más y se fueron. La mala hostia me sigue saliendo hoy. No eran chavales de 18 añitos con el carnet recién sacado, eran de 30 y pico o 40.
La peor fue un día volviendo de viaje, conducía mi marido, aún no teníamos al niño (por suerte). Una furgoneta se incorpora a nuestro carril de autopista. No tenemos espacio para cambiar al carril izquierdo porque hay un coche al lado, no podemos frenar porque tenemos uno detrás. El tío de mete con muy poco espacio y tenemos que dar frenazo igual. Por suerte, el de atrás reacciona y no pasa nada. Mi marido le pita. Él se enajena y empieza a dar frenazos, se mete al carril izquierdo, frena para ponerse a nuestro lado y empieza a intentar tirarnos, metiéndose en nuestro carril desde nuestro mismo lado. Como a embestirnos. Todos los coches de alrededor pitándole ya, él seguía acosándonos. Mi marido manteniéndose en nuestro carril porque si lo piensas no va a llegar a chocarnos, pero la gente está tan loca. Nos adelantaba de nuevo para pegar frenazo… Yo llamando a la poli, no nos dieron ninguna solución práctica (que fuésemos a comisaría a denunciar, pero entre que llegábamos, podíamos estar ya muertos). Empecé a grabarlo (yo era copiloto) y él empezó a grabarnos también, saliendo por completo medio cuerpo de su furgoneta para grabarnos a nosotros que íbamos detrás…
Al final tomamos salida para dejarlo marchar y ahí quedó. La verdad, nos dio miedo denunciarlo y que se quedara con nuestros datos o cara o algo. Éramos jóvenes, ahora me arrepiento.
La mayoría de gente somos normales. Tuve un golpe con un coche, fue culpa mía, el chico bajó, hicimos parte, me dijo que esas cosas pasan y ya. Otra vez tiré una moto aparcando y me vio un amigo del dueño de la moto haciendo la notita, me ayudó a levantarla, miró que no tuviese nada y me dijo que le diría a su amigo que no había sido nada, el dueño ni me llamó. Otra vez me dio uno por saltarse una rotonda, estaba súper nervioso y lo mismo, le dije que son cosas que pasan, hicimos parte y se encargaron los seguros.
Es decir, que la mayoría de gente es buena. Si te cruzas un imbécil, mala suerte, pero no dejes de conducir por eso. Si es traumático y necesitas terapia, puedes recurrir a ello, no es algo malo.
Un súper abrazo.