En casos como el mío, es difícil, porque es verdad que nosotras tendemos a desregularnos y tener más descontrol con la comida (como la mayoría de personas autistas), pero es que a mí más que nada lo que siempre me han dejado caer era que el problema estaba en mi peso, entonces cada vez que me dicen algo así, yo lo interpreto como un «mira cómo te estás poniendo, pareces una morsa».