Claro que te podemos dar una idea, y más de una: APRENDER A PONERTE BORDE.
En vez de quejarte a la mujer debiste enfrentarlo a él, delante de todos, pero no para reprocharle su actividad, si no para soltarle cosas como mira que debes estar amargado, con lo que te gustan a ti unas buenas tetas y fuiste a escoger como pareja a una tabla de planchar. A ti una con una buena delantera como la mía no te hubiese mirado jamás.
Si tus tetas no te dan problemas de espalda o molestia en las cervicales lo que tienes que haces es afilar la lengua.
Es más, se te quedan mirando, pues paséate por delante o ponte escotes, escotes y escotes bien pronunciados.
Y vete a la piscina con lo que te dé la gana.