Hola!
Soy profe de infantil, y me encanta este tema. Espero poder serte de ayuda.
1. Sí, seguramente sea un juego. Hasta los 6/7 años siguen teniendo mucha curiosidad. El tema de los órganos genitales es un poco como el caca culo pedo pis, les da un poco de rodilla y les llama aún más la atención. A los 2, 3, 4 años lo hacen 100% por curiosidad sin saber lo que hacen. A la edad de tu hijo, un poco de picardía hay, pero no en un sentido sexual: sigue siendo un juego, una forma de explorar, aunque empiezan a saber (si se les ha hablado) que ahí no se debe tocar.
2. Que una cosa sea normal a esa edad, no significa que deba permitirse. Se debe hablar con esos niños, no montarles un pollo, no ridiculizarlos, pero sí trabajar con ellos (con cuentos, charlas directas, tutorías con los padres para que vayan a una) y que dejen de hacerlo. Igual que entra dentro de lo normal que un niño de 2 años muerda, o uno de 3 pegue, pero no podemos permitirlo, y vamos moldeando su conducta explicando alternativas.
3. Por todo lo que he dicho anteriormente, habla con la profe. Ella seguramente tendrá herramientas y recursos para trabajarlo en el aula. Igual ya lo ha hecho, pero no ha calado lo suficiente. En mi caso, por ejemplo, hay nenes «reincidentes», primero con una niña, avisé a los papis y lo trabajamos con cuentos y mucha asamblea, repitieron con un niño y ya fui mucho más directos con charlas serias con ellos. Ahora lo han vuelto a hacer con una niña y directamente les dejé castigados, aunque ahora este de moda lo de no castigar, porque me parece un tema que si ya saben que no se hace, tiene que tener una consecuencia que les pique un poco. En algunos casos es chocar contra la pared porque yo les doy la chapa y les castigo y sus padres les ríen la gracia.
4. A tu hijo empodérale mucho. Dile lo valiente que es por haberlo contado. Léele cuentos sobre el consentimiento («Tu cuerpo es tuyo» y «La regla de Kiko» son mis favoritos). La regla de Kiko está en Youtube, yo lo acompaño de una dinámica de «secretos buenos, secretos malos». Si papá me dice que vamos a hacer una tarta a mamá por su cumple y es un secreto, es un secreto bueno: mamá se pondrá feliz cuando se entere, yo estoy ilusionado preparándola con papá, nos reímos, me siento bien con este secreto. Si un amigo o un mayor me hace algo que no me hace sentir bien y me pide que guarde el secreto, ese secreto me pesa, me hace sentir mal. Siempre es importante que sepan que si te enteras del secreto malo no te vas a enfadar con él, que le vas a felicitar por valiente, que vas a cuidar que nadie le haga daño por haberlo contado, aunque le hayan hecho sentir lo contrario. Vale para todo… Por ejemplo, si el día de mañana mi hijo se emborracha con 15 años y le da un chungo, quiero que piense en mí para pedir ayuda, y que sepa que antes que enfadarme le ayudaré. Aunque quizás esté también enfadada, pero que sobre todo le ayudaré. Aunque ya estoy juntando churras con merinas, que me pasa mucho.
Lo estás haciendo muy bien, mami.