Le dijisteis que no queríais más cosas y que si os volvía a llevar cajas, se las llevaríais de vuelta. Pues hacedlo, ¿no? Coge las cajas, mételas al coche y llévalas a su casa de vuelta. Tan sencillo como eso.
A lo mejor puedes localizar algún ropero de Cruz Roja o similar cerca de su casa y decirle que la próxima vez que quiera deshacerse de cosas en buen estado las lleve allí.