Coincido con todas. Tanto mi novio como yo jugamos, y le echamos horas, pero nunca ha sido algo que tengamos que sentarnos a hablar, forma parte de todo lo demás de manera natural. Hay tiempo para las tareas de la casa, la compra, la vida social, los planes de pareja y para gaming. Y nada interfiere en nada. A veces hay más rato libre y a veces, pues menos.
No creo que ser gamer sea nada especial, es una afición como cualquier otra. En el momento en el que tengas que llamar la atención a un adulto como si fuera un crío, o le tienes que poner horarios, el problema es que el tío es un irresponsable, un vago, un jeta o un inmaduro, no que sea gamer.