Siempre fuimos muy diferentes, pero con el paso del tiempo, esos valores y actitudes nos hacían chocar cada vez más, sobre todo por las familias y nuestra propia personalidad. Había muchas idas y venidas porque yo sentía que la relación no avanzaba y estábamos estancados. Él no era realista con la situación y yo cada vez estaba más agobiada con sus insistencias y reproches. Ahora me habla a lo mejor una vez o dos cada varias semanas o en fechas señaladas. Son conversaciones genéricas e intentamos no hablar de sentimientos, sólo nos mandamos ánimo para nuestro día a día. Es un apoyo virtual y desde la distancia. Ambos estamos en terapia, pero yo no avances, me siento y estoy muy sola, él lo sabe.