Es cansado, es estresante y también es una experiencia maravillosa.
Y tenemos derecho a decir cómo nos sentimos, lo bueno y lo malo.
Los mejores abrazos y besos, sus sonrisas y te quieros. Sus dibujos, sus preguntas, su forma de ver la vida…
Pero cuidarlos es muy agotador.
Y repetimos porque compensa a pesar de todo