Yo también tengo 46 años, pero no estoy tan desconectada de la realidad.
Es cierto que hace 20 años construir un hogar también implicaba un esfuerzo enorme (estábamos en plena burbuja inmobiliaria y los precios de las casas estaban altos). Meterse en una hipoteca no era ninguna broma, y mucha gente lo pasó realmente mal para salir adelante.
Pero la diferencia clave no es el esfuerzo, sino el punto de partida.
Hace 20 años el precio de la vivienda en relación a los salarios era bastante más accesible que hoy. Además, tan y como dices, tú no tuviste que pagar entrada y tenías aval. Ahora no se puede acceder a una hipoteca sin tener unos buenos miles de euros ahorrados. Es decir, costaba esfuerzo mantener la vivienda, pero era mucho más fácil acceder a ella.
Hoy el problema principal es el acceso a la vivienda. Los precios han subido mucho más que los sueldos, y se necesita un ahorro previo muy alto (entrada + gastos). Mucha gente ni siquiera puede plantearse comprar, aunque podría asumir una cuota como la tuya.
No es que la gente sea quejica porque son «generación de cristal» y blablabla.
Además, aunque hace 20 años comprar pudiera ser caro, el alquiler no estaba tan jodido como ahora. No era tan difícil encontrar vivienda ni se llevaba una parte tan grande del sueldo. Hoy en muchas ciudades el alquiler se ha disparado hasta niveles donde una persona sola o incluso una pareja lo tienen muy complicado para ahorrar.
Esto cambia completamente la situación: antes, si no comprabas, podías alquilar y ahorrar poco a poco. Ahora, mucha gente está atrapada en alquileres altos que no le permiten ni plantearse la compra.
La realidad ahora mismo es que no hay una alternativa clara: ni comprar es accesible sin ahorros ni ayuda extra, ni alquilar permite construir un futuro con estabilidad.
No es tanto que la gente se queje más, es que el margen de maniobra es mucho menor que cuando tú compraste tu casa.