He leído tu primer comentario y un poco por encima el resto, así que disculpa si me he colado en algo. A mí tú marido me recuerda al mío. Salvando las distancias porque las situaciones concretas son diferentes, pero el mío también les dice las cosas. Que pasa, que se las dice «para no ofender». Las suaviza, expresa nuestras decisiones como si fuera algo no tan firme, en fin, que cuida mucho que no se molesten. Y que pasa, pues eso, que no sé molestan. Y no se enteran de que nos molestan a nosotros con lo que hacen. Y aparte, dice las cosas, pero les deja a su elección seguir haciendo lo que les da la gana. Nunca hay consecuencias, porque claro, ahí ya sí se molestarían. Yo te diría que a tu marido le vendría bien hacer terapia contigo si no lo está haciendo. Y que con esa ayuda llegueis a acordar que cosas se deben parar, de que manera, y que pasará si no os hacen caso. Y desde luego, que se comprometa a cumplir con todo ello.