Pues a mí me encanta cuando la gente que quiero me invita a su boda y por supuesto les pago el cubierto y más y lo hago con todo el gusto, porque son mis amigos y quiero que sean felices y me encanta ayudarles a que tengan el día que siempre han querido. Me da igual lo que cueste porque, ¿sabes que? El dinero no te acompaña cuando pierdes a un ser querido, ni te llama por teléfono para preguntarte cómo estás, ni te va a buscar para sacarte un rato y animarte cuando sabe que lo estás pasando mal. Pero claro, si no has querido nunca a nadie pues no tienes esos sentimientos.