He leído tu historia y me he sentido identificada totalmente. He pasado lo mismo que tú, no me he querido. He aguantado muchas cosas que no debía con mi suegra y mi marido. Y al cabo de 30 años, me dejó y entonces, te planteas lo que has aguantado y el lugar que me ha dado siempre. Si te sirve de algo, déjalo, no merece la pena, seguirá así siempre, aunque cuando pasen los años, cambiará y verá el error que ha cometido, aunque ya será tarde. Así ha sido mi vida. Si no te quieres, nadie lo hará por ti.