Las huelgas en escuelas infantiles son necesarias para visibilizar problemas que a menudo se evitan tratar. La falta de profesorado provoca ausencias sin cubrir, agrupación de aulas y ausencia de sustituciones hasta pasados varios días. Las condiciones de trabajo son muy duras, con una sola educadora a cargo de muchos niños muy pequeños, lo que dificulta garantizar su atención y seguridad. Se reclama reducir ratios y contar siempre con dos profesionales por aula, tanto en centros públicos como privados, donde la situación puede ser aún peor.