Muchas personas nos encontramos en esa situación. Yo misma vivo en un barrio que no me gusta pero es a lo que pude aspirar con el dinero que tenía y no queriendo que mis padres dejaran parte de sus ahorros en mi piso.
No os creáis que mi «barrio soñado» era esos de revista. Para nada. Un barrio con servicios de primera mano, algún jardincillo y edificios de los 90. Pero no llegué a más.
Evidentemente me gustaría hacer más cosas y no estar pendiente de que me llegue el dinero, pero es lo que hay. A veces tenemos que adaptarnos a la realidad y dejarnos de «quimeras».
Como ha dicho Sh date un tiempo y si después sigues con esa sensación mira de mudarte. Pero ahora tal y como está todo, y aunqie no te guste, eres «bastante afortunada».