Por desgracia, muchos hombres que son feministas y revolucionarios en la calle no se lo aplican en casa. Me he pasado media vida rodeada de personas de izquierda en lo público y repugnantenente reaccionarios en casa: racistas con sus vecinos, homófobos con sus hijos, maltratadores con sus parejas y demás. Cuando ves que tu amigo el anarquista agrede a su novia, que tu cuñado el socialista jamás friega un plato o tu compañero de Podemos justifica una violación, te das cuenta de lo transversales que son el machismo y la hipocresía.
Dicho esto, tu novio puede ser encantador en público y controlador contigo en casa. No están justificados sus celos ni su obsesión con el control ni la manipulación que te hace para legitimarse. Te mereces una relación sana y feliz, si fuera de verdad feminista respetaría tu libertad.
Mucho ánimo y espero que salgas de esta.