Yo para la casa soy igual que él, no dejo fluir las cosas, o es excepcional que lo haga, pero no como hábito. Ahora, no persigo ni avasalló a mí pareja: cumple con lo que tiene que hacer y si deja algo para más tarde o el día siguiente, no pasa nada.
En cuanto al teléfono, me parece un horror ese control, que se enfade si no respondes rápido, que te exija constantes explicaciones o que te esté llamando si te retrasas. Eso no hay por donde cogerlo.