Yo tuve quince años también y mis padres no tenían que darme excusas antes el antojo de un capricho mío inasumible económicamente. Si no se podía era claramente un «no porque no se puede, ya veremos a ver si para Reyes se puede» y tan contenta. Me podía escocer más o menos pero si le monto un numerito yo a mi madre por eso o le retiro la palabra vamos…Con más motivo para que ni siquiera me lo regalasen más adelante por caprichosa de m…