Cuando yo tenía la edad de tu hija estaba con un patán similar que me hizo exactamente lo mismo: me creó un TCA, me creó inseguridades, me alejó de mis amigas o venía siempre para vigilarme, me dejó sola (porque mi padre estaba MUY enfermo y mi madre no es buena persona).
Yo también sabía que aquella relación no iba a ninguna parte porque me avergonzaba de él: yo quería estudiar, quería viajar, y él decía que teníamos que mudarnos, él trabajaría y me mantendría. Su madre le cortaba los filetes y le pelaba y troceaba las frutas “porque es que es zurdo” (yo también y no pasa nada, aprendes). Con eso te lo digo todo.
En mi caso se dieron dos casualidades más o menos seguidas. La primera fue que el mejor amigo de mi padre nos vio discutiendo un día en la calle, se acercó y le amenazó directamente. La segunda fue que intentó forzarme sexualmente en un sitio público a plena luz del día y de esa sensación de peligro causada por una persona conocida y cercana ya no te recuperas en la vida.
Creo que tu hija tiene una ventaja y es que has unido fuerzas con tu ex y su psicóloga pese a todo. Así que yo sinceramente tiraría por esos planes que te han sugerido y que a mí me funcionaron: mis padres me mandaron un mes a otro país a mejorar mi inglés y luego otro mes a otro para mejorar el francés. Allí conoces gente, tienes las hormonas adolescentes y ves que hay otra gente joven que se parece más a ti, que tiene ambiciones.
Intenta tener ratos madre-hija en los que no habléis pero estéis juntas como yendo a museos o tomando un café tranquilamente y tú incluso puedas contarle cómo está siendo para ti tu propio cambio físico y emocional, apóyate en ella, permite que se sienta parte de tu cambio, que vea que también es tu apoyo. Interésate por sus aficiones: deportes, arte, cine, estudios. Y aunque luego no lo elija, busca talleres juntas: de cerámica, de hacer sus amigas y ella cosas con abalorios en tu casa, ir a hacer fotos a la naturaleza…
Como último consejo te diría que le digas que en el momento en que ella decida dejarlo está bien, que no le pones presión. Explícale que tu propio matrimonio se terminó. Y dile que pueden hacerlo en una cafetería tomando un ultimo café juntos (o alguna cursilada así), que en realidad es una forma de limitarle a él para que no pueda gritar ni agredir. Y tú espera cerca. Yo hice eso, a dos calles estaban mis padres haciendo recados.
Mucho animo, no hay mal que cien años dure.