No sé cómo será la situación particular con tu primo y tampoco quiero juzgarla. Pero esto que cuentas me ha recordado un montón a una vez que yo fui con un amigo al gimnasio. Mi amigo no había pisado un gimnasio y yo soy asidua desde hace un par de años. Se puso a hacer una máquina con más peso del que podía, para fardar, haciendo unas caras graciosisimas y también le grabé y lo pasé por el grupo de amigos que tenemos. Y nos echamos unas risas. Luego se vengo y me grabó él a mí en la bici.
Sobra decir que mi amigo más que gordo es enclenque como un palito. Pero tenemos ese grado de confianza como para pícarnos mutuamente, porque de alguna forma los dos coincidimos que el gimnasio nos incitó a pícaros (a ver quién puede más peso, a ver quién aguanta más corriendo, etc.)
No sé si tú tendrás la misma relación o no con tu primo, y no me meto en el hecho de que te ofensa o no que te graben. Sólo abro la posibilidad que quizás no lo hizo porque estabas gorda y te considerara un mono de feria, sino simplemente, para picar. Yo hubiera grabado a mi amigo aunque pesará cien kilos, y seguro que él también a mi si pesara 50. Porque lo relevante no era el peso ese día, sino que nos lo estábamos pasando bien burchandonos uno a otro, que eso es lo que hacen los amigos y no tan amigos cuando quieren serlo con alguien. La cuestión es como interpreta uno que le graben: si lo interpreto como que me consideran un mini de feria, me cabreare. Si lo interpreto de la otra forma hasta me caerá en gracia mi primo y el próximo día le grabare yo. No sé si me explico.