en mi caso he trabajado durante años mi relación con la comida con un especialista.
Un psicólogo especializado en trastornos de la conducta alimentaria, y me dio el alta porque todo lo trabajable está trabajado. Pero el ruido sigue ahí, y creo que hay gente que lo tenemos configurado de serie por tema genético y gente que no. Mi pareja y su familia por ejemplo, es que ni me entienden porque para ellos comer es algo totalmente secundario. O se tiene o no se tiene.
No confundamos hábitos con cosas que van más allá.