A los seis-siete meses por consejo de la pediatra, ya que pasaba lo que tú cuentas: al mínimo movimiento en la cama se despertaban. Y no fue a la habitación de al lado, fue más allá, puertas abiertas, y sin ningún miedo: es absolutamente imposible que, si tu bebé llora, no te despiertes, como madre tienes un sentido especial desarrollado para oírlo, a no ser que seas de las que duermen muy, muy profundamente no te va a hacer falta el aparato para escuchar. Los cambié a esos meses y fue mano de santo.
Eso sí, los dormí en brazos hasta casi los dos años, cuando se dormían los echaba en su cuna, me salía de su cuarto de puntillas, y ya.
Caso contrario: mi nieta sigue durmiendo en la cama de sus padres y tiene más de dos años.