«Sólo está vendiendo cuentos de hadas a un colectivo de gente que se lo agradece». El Charlatán, 1992, dirigida por Richard Pearce, protagonizada por Steve Martin.
Mirad, yo he pasado por cosas MUY DURAS, por pérdidas gordas en este perro mundo. Y la terapia no me ayudó, la salud mental no me ayudó y el dejarme cincuenta napos a la semana durante dos años en un psicólogo privado no me ayudó NA-DA. En cambio, pasarme por la tarotista del pueblo -cuando estás desesperada acabas por agarrarte a un clavo ardiendo- SÍ me ayudó. Treinta euros, una sola sesión y me dio una paz inimaginable. Desde entonces, hasta yo tengo mi propia baraja de tarot. Y sí, no lees cartas, lees personas, pero cuando eres capaz de darle a esa persona un consuelo, alivio, un poco de dirección, ¿qué coño importa que uses el tarot o las tabas?
No apruebo a los timadores que, basándose en mentiras y medio despluman a la abuelita de todos sus ahorros y la dejan en la calle, pero a los que proporcionan paz y consuelo, pues mira, que sigan. A fin de cuentas, es lo mismo que la Iglesia pasando el cepillo.