Mi hermana quería llevar a mí sobrino, de cuatro años,a un sitio. Por circunstancias suyas se iba retrasando el momento, así que al final decidieron llevarle mis padres, también ilusionados con compartir ese momento con su nieto. El peque se lo pasó pipa, tanto que estaba deseando repetir. Más o menos un mes después lo llevaron sus padres, iba feliz contándoles todo y haciendo de guía. Han repetido una vez más.
Ningún adulto le ha usurpado el puesto a otro, se trata de la ilusión del crío.