Esta sigue sin ser una situación donde los abuelos tengan carta verde para hacer lo que quieren. Por el post parece que es solo este problema puntual, no algo sistemático.
Le toca a la autora decidir si baja de la burra ella o la suegra. Hasta que las adultas no se pongan de acuerdo y hablen bien las cosas no hay finde tranquilo para nadie.
Hay que pensar en el niño, le va a hacer ilusión la primera, segunda y tercera vez que vaya.