Estoy totalmente de acuerdo contigo: las personas no pertenecen a sus ex-parejas. Ese sentimiento, que tan arraigado está en nuestra sociedad, de «propiedad» es terriblemente tóxico y nocivo.
Si te fijas, la mayoría de las personas que prohiben el acercamiento a sus ex es porque no han sabido susperar esa relación. No quieren ver felices a sus exs con otras personas porque se sienten menos que esa nueva persona, y creo que trabajar ese hecho es una labor fundamental para mejorar el autoestima y quererse.