¿Pero has hablado con tu marido de esto?
Las llaves se las tienes que quitar ya. Si un día la ves en tu casa de repente le pides amablemente las llaves y la acompañas a la puerta con una sonrisa.
El problema es tu marido, ya lo has dicho. Pues habla con él, le dices que o las cosas cambian y ambos se convierten en un equipo o la vaina se acaba.
Un beso.