Jajajaja! A mi me pasó. No tenía ningún problema (aunque tampoco era una cosa que me fascinara) hasta que un día me hicieron daño sin querer y la compuerta de entrada se cerró para siempre (es todo psicológico, lo sé). Esto ocurrió hace bastantes años y desde entonces no he tenido ganas de volver a probar y tampoco lo he echado de menos… supongo que es algo que depende mucho de cada persona.
:)