Tranquila. No pintas nada en el hospital esperando, y así serás una menos molestando en la habitación. Le dices a tu pareja que cuando tú cuñada esta bien, te avise, y la llamas, le das la enhorabuena y ya está. No hace falta más. Ni excusas. Si no te apetece ir, y te agobia, y no es necesario que vayas, olvídalo.
Si cuando parí, hubieran venido mis cuñados a hacer bulto, no me habría hecho ninguna gracia.