Cuando ese señor dijo eso de que los bebés deberían tener horarios, cuando nadie dijo nada no es porque le estuvieran dando la razón sino porque todos estaban pensando que ese tipo era un tonto. Un imbécil. Porque solo un tonto diría una tontería de tal tamaño. Con la queja del vecino que os dejo la nota y con el comentario del tonto de turno se dio por concluida la conversación. Porque nada más había que decir. Nadie os va a afear que un bebé haga ruido, solo un punto haría eso. Os ha tocado un vecino que no tiene muchas luces y que piensa que por dejaros una notita en el buzón vuestro bebé va a dejar de llorar. Lo mejor es decir ay lo siento con la boca pequeña y seguir con vuestra vida.