Yo estuve en una situación similar, pero era una comida de trabajo. Nadie preguntó porque se sabía el mal rollo (que además afectaba al ambiente de trabajo), el organizador separatista era una persona muy líder y la mayoría interpretó que él no invitado no quería ir porque pasaba de movidas… por eso te he aconsejado antes que lo comentes con los que tengas más confianza del grupo, a ver qué historia conocen ellos. Aunque es cierto que en este caso eran más bien compañeros de trabajo que amigos cercanos… en cualquier caso en algún momento tienes que alzar la voz, a ver quién es ese señor para decidir quién va a la despedida del novio.
Opción B: monta tú otra despedida, seguro que más de uno se apunta.