La autora se podrá gastar lo que quiera. Puede decidir no ir si le viene económicamente fatal, puede decidir ir sola, puede decidir regalar a medias con su pareja que sería lo suyo, y puede decidir no gastar ni un euro en atuendo y mucho menos en peluquería.
Tiene libertad para decidír y las demás tenemos libertad para opinar que 200 euros por pareja nos parece poco, porque no cubre ni ambos cubiertos.