Una vez escuché a una mujer decir: no seais madres si no estáis dispuestas a ser madres solteras. Aunque tengáis el padre al lado. Porque esto ocurre muchísimas veces, el padre quiere un hijo como un niño de seis años quiere un perrito, para jugar con él cuando le venga bien, para presumir, pero con la seguridad que otro lo cuidará.