Pues el chaval tiene razón, qué quieres que te diga. Igual un grito de dolor no se puede reprimir (pero también, ojo, eh, hasta cierto punto, claro), pero un gemido de gusto sí se puede silenciar perfectamente. Te creías una estrella del porno y solo eras la típica huésped de la habitación de al lado que da por culo a las tantas de la noche y que no piensa en los demás. Además, él ya te había pedido varias veces que bajaras el volumen y tú ni caso. Qué pretendes, que se ponga de rodillas a pedirte que por favor bajes el volumen? Pues no, hija. De verdad, que ya nos ofendemos por todo! Yo le doy las gracias a tu pareja en nombre del resto de los huéspedes del hotel, ojalá todo el mundo tuviera el mismo sentido común.