Los padres que se pillan la borrachera en un cumpleaños infantil tienen, evidentemente, un buen problema con el alcohol. Y al final, que sea un cumpleaños es de lo de menos, porque beberán demasiado delante de sus hijos en cualquier otro contexto.
Si sólo se toman una cerveza o un vino, da un poco igual que lo hagan en un cumple infantil o en una comida familiar.