Aguantarte, cariño. Es solo una semana. Y no la tragas por envidia. Yo conozco gente a la que también le han llovido casas del cielo (herencias), más grandes que la mía. ¿Me da envidia? Si lo pienso, una poquita. Pero me la sacudo de encima. La envidia, digo. Cada uno vive su vida con las cartas que le van tocando. ¿Me da coraje que a alguien que yo considero idiota desde antes, le venga un golpe de suerte de estos? Sí. ¿Puedo hacer algo? No. Por lo tanto, es absurdo preocuparse. Y ella no te está pidiendo mucho, solo una semana. Yo en tu lugar se lo permitiría y luego ya no la ves nunca más.