Por lo que cuentas, no me extrañaría que estuviera consultando con un abogado. Espero equivocarme. Has tenido la mala suerte de que te toque una geta, ojalá yo tuviera un casero así! Entiendo que le tengas cariño al piso y hayas querido portarte bien con ella pero a partir de ahora y visto su comportamiento, yo le hablaría y cambiaría lo estrictamente necesario. Los caprichos que se los pague ella.