Además quiero dejar claro que dejando al lado el tema económico que a veces no compensa para los problemas que me llevo, os lo aseguro, a mi me gusta mi trabajo. Me da unas oportunidades y una forma de vida que jamás hubiera tenido sino hubiese apostado por mi futuro. Me encanta ir a trabajar y sentir que hago algo laboralmente que trasciende a mi persona. Me implico mucho y le echo muchas horas, esfuerzo e ilusión para que todo mejore.
He tenido la gran suerte y una oportunidad de oro de meter cabeza joven, trabajar mucho y que con solo 28 años ya tuviera un puesto como el que tengo. No tengo un puestazo porque sea una enchufada, vengo de una familia humilde y trabajadora. Soy la primera de mi familia en ir a la universidad y la primera y única de toda mi familia en haber opositado a un cuerpo A1 e ir escalando poco a poco.
Para mí es un honor y una experiencia muy gratificante, el trabajo es parte de mi símbolo de identidad porque aprobé muy joven y como digo siempre he sido muy trabajadora e implicada en todos los proyectos y cambios que han surgido a lo largo de estos años.
No quiero renunciar a mi trabajo porque quiero ser ejemplo para mi hija y que el día de mañana recuerde a su madre como una mujer trabajadora y valorada profesionalmente.