Voy a empezar haciendo una pregunta: ¿alguien más está hasta las narices de la visita del Papa en España? Además del montón de actuaciones de diferentes cantantes y referentes televisivos del país, que algunas dan más lache que otras, tengo la sensación de que si Susan (sí, Susan, de Su Santidad), se saca un moco, lo van a convertir en noticia y en motivo para que los influencers opinen en sus redes sociales. En un país laico. Que, incluso, de eso opinan los creadores de contenido, de si de verdad estamos en un país laico. Que sí, que Susan tiene derecho a viajar y que hay muchos cristianos en España. Pero que sigue siendo un país laico.
En fin, que estoy indignada, pero eso da para otro post. Entonces, si no quiero centrarme en el tema del Papa ¿por qué abro el foro con esto? Pues porque el otro día me pararon por la calle para ofrecerme ir el domingo a un local que, casualmente, queda bastante cerca de mi casa (lo cual me parecería súper conveniente si me interesase el tema), a una reunión que, por lo que entendí, tenía como finalidad que yo comenzada una relación con Dios. Pero no una relación de cualquier tipo, sino una como la que tengo con mi madre o mi padre, de charlas todos los días y contarnos cosas cotidianas. Y yo, que solo di un año de religión en el cole antes de decidir que aquello no iba conmigo, aparte de preguntarme si de verdad a ese ser le va a interesar lo que yo haya hecho en el día (que normalmente es estudiar, hacer deporte, comer y dormir), me preguntaba cómo quitarme de encima a la chica que me estaba intentando vender esa moto.
Bueno, y parte de mi cerebro también estaba ocupado en intentar dilucidar cómo se mantiene una relación con alguien que, si le hablas, no te contesta. Dios hace ghosting, o nosotros se lo hacemos a él al no entender cómo se comunica con nosotros y, por lo tanto, no hacerle puñetero caso (los ateos, digo. Seguramente un cristiano sí sepa cómo comunicarse con él/ella/ello). Pero no quiero entrar en temas sensibles y polémicos. A lo que yo he venido es a aprender formas de quitarse de encima a gente que te aborda por la calle para contarte su chapa. Sea esa chapa sobre religión, sobre una ONG, o sobre lo caro que está el queso últimamente (señora, déjese de queso y quéjese de los productos de higiene femenina, que es una necesidad básica y están por las nubes). Ya estoy divagando otra vez, perdón. Voy a intentar centrarme:
Normalmente está la socorrida frase de “lo siento, llevo prisa” pero no tenía yo mucha pinta de estar en un apuro, ni ella de que me fuera a dejar en paz si ese fuese el caso. No descarto que me hubiera acompañado hasta la puerta de mi casa para seguir contándome los beneficios de la reunión de este domingo. Luego está la opción que tomé yo: escucharla, decirle a todo que sí, recoger el panfletito que me estaba dando y, cuando llegué a casa, tirar el papel a la basura y hacerme de comer. Pero me gustaría que me dierais ideas creativas sobre cómo quitarme de encima a alguien, porque esto me pasa muchas veces y me cansa tener que escuchar los discursos de todo el mundo, para no ser cortante.
Bueno, y si queréis convertir este post en un debate sobre religión, añadiré que esta persona era protestante. Y que yo opino que, mientras se sea respetuoso, debatir y conocer diferentes puntos de vista sobre cualquier tema, es enriquecedor. ¿Os animáis a darme algún consejo, o a hablar de religión?
¡Os leo!