Se ha portado como un asqueroso, sin ninguna duda, y es normal que sientas rabia. En un primer momento la rabia es estupenda porque nos moviliza, nos impulsa hacia delante, nos aporta energía y ya la estás aprovechando estupendamente quedándote allí y teniendo iniciativa.
Pero no la uses de forma «vengativa»: no le digas nada a la chica, déjalo ir, haz tú vida. No hay peor desprecio que no hacer aprecio. No le des armas para atacarte y alargar el momento de tormenta emocional.
La tranquilidad no tiene precio. Te irá todo bien.