Has buscado a la chica, has encontrado su perfil en LinkedIn y, solo con eso, ya sabes que es una bellísima persona que nunca aceptaría ser la otra y que seguro que tu ex la engañó también. ¿Te das cuenta de cómo suena?
Lo más probable es que la otra chica supiese desde el principio dónde se metía, las mujeres no solemos ser tan idiotas. Si tú viviste con él tres meses, mientras ya la estaba conociendo a ella, ¿cómo le coló el cuento de que era soltero? Y si todos en la empresa sabían que tenía pareja, porque le acompañaste a una cena, y ella trabajaba allí, dándoles clases de inglés, ¿tampoco nadie hizo nunca ningún comentario, ninguna referencia? Me suena absurdo todo.
Lo que pasa es que quieres vengarte, que es un sentimiento muy natural, y la película que te has montado, en base a un perfil profesional en una red social, te da alas para pensar que le puedes joder su nueva relación si le “desenmascaras”. Pasa página, con su pan se lo coman. Él es una joyita, con cero responsabilidad emocional, infiel y desequilibrado, y ella ha ganado el premio gordo. Lo que mal empieza, mal acaba.