Soy la autora
Todas estas actitudes me hacen verlo como un cutre y un geta, y creo que me estoy desenamorando poco a poco. He hablado mil veces con él y sigue así; es que le sale de forma natural. Muchas veces me da por pensar en las cosas de las que no me enteraré y me enciendo yo sola. Yo soy una persona recta, por ejemplo si devuelvo un libro tarde a la biblioteca ya me siento mal, mis padres me han educadode esta forma…
Además, hay comportamientos suyos que no tienen ningún sentido. A veces hasta se trae el papel higiénico del trabajo. Yo pienso: «Ostras, que un paquete de 12 rollos vale 2 euros». Aunque solo fuera por la vergüenza de que le pillen…
Conmigo es bueno, cariñoso y divertido, y además es muy trabajador. Tiene muchas cosas buenas: quiere mucho a su familia, no se enfada casi nunca… Pero esta faceta tan cutre, de verdad, no puedo con ella.
No sé si es una razón para romper. Simplemente le he dicho que delante de mí no haga más esas cosas y que no quiero saber nada de sus chanchullos.