No la contestes por escrito. En su lugar, viste a tu hija todavía más mona, cámbiala de vestido cada dos horas, cómprale una tiara y conviértela en un clon de Charlotte LaBouff si hace falta (la rubia de Tiana y el sapo). Si la otra niña tiene envidia, es un momento per-fec-to para enseñarle que los demás siempre van a tener cosas que ella desee, IGUAL QUE ELLA VA A TENER COSAS QUE DESEEN LOS DEMÁS. El mundo no se va a adaptar a ella porque tenga celitos, es ella la que tiene que adaptarse al mundo. Lo peor no es que una criatura sienta celos normales en toda niñez, lo peor es que su madre, una adulta, en lugar de explicarle las cosas, te exija a ti que lleves mal a tu hija para que no destaque sobre la suya. ‘Amos, venga, señora, y si quiere también le digo a mi hija que no estudie para que la suya no tenga celos de notas, ¿no quiere eso también? Hay que pitufarse…