Toca hacer un planing.
Lo de la taza pienso que es algo que se puede hacer de forma rápida sin dar mucho trabajo. Se termina de desayunar y se lava la loza, o al menos que la deje dentro del fregadero. Lo que está sucio si no lo quiere lavar después de desayunar que lo coloque en el fregadero y así está el espacio de la vitro libre para ser usada.
Pero toca organizar las tareas y los momentos para hacerlas. ¿a qué hora termina él de trabajar?¿A qué hora llegas tú a casa?¿a qué hora sales tú para trabajar?
Eso es importante.
Pero también te digo. Yo he convivido con personas que teletrabajaban y es cierto que una de ellas se podía pasar 7 horas seguidas sin levantarse nada más que para ir al baño, porque estaban currando a tope. No se me hubiera ocurrido pedir que tendieran una lavadora. PERO sí que sabían que por la tarde, después de haber finalizado su jornada laboral, le tocaba lavar la loza y poner una lavadora y tenderla. Como no podía hacerlo por la mañana porque estaba teletrabajando lo hacía por la tarde. A mí me sirvió para dejar de cabrearme por lo que no estaba hecho hablar con ella y decir «Si yo limpio loza por la mañana y cocino, tú tienes que lavar la loza que se ensucie durante la tarde y pones la lavadora. Si yo cocino entre semana tú cocinas el fin de semana porque no pienso tocar ni una sartén.» Desde que hubo un reparto claro de qué hacía cada una durante cada franja horaria descansé.
División de tareas ya y decidir cuándo las va a hacer cada una. Porque no puedes estar a diario yendo detrás de él como un niño chico. Organícenlo todo y así te quitas esa carga, pero lo hacen de forma conjunta, no vaya a ser que recaiga sobre ti también el trabajo de organizarlo. Papel y bolígrafo y sentados frente a una mesa.
Un beso y nos dices.