En los campamentos a los que yo fui de joven había dos turnos, dos quincenas diferentes. Todas mis conocidas iban al primero, pero cuando mis padres fueron a apuntarme, solo quedaban plazas en el segundo. Los siguientes años volví a apuntarme al segundo turno, aún teniendo ocasión de apuntarme al primero con todas mis conocidas, porque hice muchísimas amigas. Todavía recuerdo a muchas de ellas y con alguna incluso mantengo el contacto pasados veinte años.
Ten en cuenta que a los campamentos va muchísima gente, algunos con amigos y algunos sin ellos. Y que las actividades de los primeros días ya suelen estar pensadas para romper el hielo y que todos se conozcan.