No podía faltar en los comentarios el ejército de las discutidoras: que si un helado no es tan malo, si sois unas talibanas del azúcar… Pero es que a ver, hijas mías que parece que hay que explicároslo todo: eso no lo decidís vosotras, lo decide la madre (en este caso) y punto.
El problema no es darle el helado, el problema es no respetar abiertamente las normas puestas por la madre y luego encima en lugar de pedir disculpas y decir que no volverán a hacerlo, reafirmarse en que tienen razón.
Ayer fue un helado, mañana será fumar delante del niño (porque antes siempre se hacía y no pasaba nada), otro día será bautizarlo o cortarle el pelo a escondidas…
Ya a la autora le recomiendo que les dé otra oportunidad y si vuelven a traicionarla, entonces sí que puedes volver a las medidas drásticas.
A algunos comentaristas, si tenéis hijos avisadme, que aunque no fumo, me voy a fumar un cigarro delante de su p.cara, como se ha hecho toda la vida, a ver si empezáis a entender las cosas de una vez.