O lo quiere todo (lo cual le convierte en capullo) o es un indeciso (lo cual le convierte en un coñazo de señor que no va a parar de marearte).
Si sientes algo por el chaval, buena pinta no tiene. Ahora, si eres de las que odia el «qué hubiese pasado si…» ve a por todas, pero asumiendo las consecuencias :P
¿A qué temes más? ¿Al dolor o al «Y si…»?
He ahí la versadera cuestión.
Besitos :*